Un flash...

Desde los montes vemos el andar de los sin pies,
de los cerrojos y los antojos.
La brisa nos seduce a indagar aquel motivo del soñar.
Y entre la luna y los soles, las hadas nos invitan a danzar un ritmo altivo
que mezcla cambios y alegrías:
el estupor de la lágrima y la envidia de la risa .
De pronto, la colisión de los sentidos nos alumbra,
nos refleja en idolatras del sentir,
en actores de un mundo dorado.
Aquel mundo que solo se limita a aplaudir.
El hada me empuja una vez más,
Y en el círculo de los efectos y defectos
Los espantapájaros colonizan a un diámetro divino.
Las palomas saltan, ya no vuelan.
Y en su pico llevan,
El resplandor de la nada.
El resurgir del aquí.
El morir del ahora.

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